“En Finlandia hoy es más difícil estudiar para maestro que para abogado”

Hace años que ese país obtiene buenos resultados educativos. Tienen un modelo muy distinto al de la mayoría de los países. El responsable de aplicarlo cuenta cuáles son las claves.

 

Olli-Pekka Heinonen dirige el Consejo de Educación de Finlandia, el organismo responsable de implementar las políticas educativas en ese país. Está en Buenos Aires participando de un seminario asociado al Grupo de Trabajo de Educación del G20 y se hizo un tiempo para hablar con Clarín.

– ¿Cuál es la clave del éxito de la educación en Finlandia?

– Le voy a decir lo que hemos hecho bien. Tenemos docentes muy calificados, con formación universitaria y con conocimiento acerca de la actividad docente. También tenemos una comunidad que apoya a las escuelas y a los maestros con una actitud muy positiva.

– ¿Cómo se forman y se selecciona a los maestros?

– Ellos tienen que aprobar una carrera en la universidad que dura 3 años. Y tienen un período en el que van a las escuelas a hacer una suerte de entrenamiento. La principal selección está a la hora de entrar a la universidad. Les toman un examen en el que miden distintas cosas, desde actitud hasta conocimientos generales y competencias socioemocionales. Muchos jóvenes quieren ingresar a la carrera, pero solo ingresa entre el 10 y el 15 por ciento de los que aplican. En Finlandia hoy es más difícil estudiar para ser maestro que para ser abogado.

– ¿Y luego son bien pagos?

– Si le preguntás a los maestros en Finlandia te van a decir que no. Pero si lo comparamos con otros maestros de escuelas primarias a nivel internacional están dentro del promedio. Así que no podemos decir que están muy bien pagos, la gente no quiere ser maestros por el salario. Cuando les preguntamos por qué eligen la profesión casi todos dan la misma respuesta: es porque estamos a cargo de nuestro propio trabajo y desarrollo personal. Disfrutan de esa autonomía y las posibilidades que les da.

– ¿Esa autonomía es absoluta? ¿Pueden hacer lo que quieren dentro de sus aulas?

– Nosotros tenemos una currícula nacional que marca los objetivos que los chicos deben conocer cuando terminan sus clases. Ahora, cómo se llega a eso es enteramente responsabilidad del maestro. También, qué clase de textos o materiales usan es entera decisión del maestro. Y si deciden no usar ningún libro, y optan por otra estrategia pedagógica también pueden hacerlo.

– ¿Cómo evalúan a los chicos?

– Nosotros tenemos una descripción de lo que los chicos tienen que dominar para poder pasar de grado. Queda en manos del maestro evaluar esos requerimientos. En Finlandia la evaluación es algo que sucede todo el tiempo, tiene que ver con la relación que establecen los maestros con los alumnos. También hay una autoevaluación de los chicos, lo que les genera una responsabilidad sobre sus propios aprendizajes.

 ¿Es cierto que las clases duran cuatro horas y no tienen tareas?

– En una comparación internacional las escuelas en Finlandia son muy cortas. Sobre todo en la escuela primaria. No puedo decir cuántas horas exactamente se quedan los chicos en las escuelas porque eso depende del grado al que van y eso va aumentando año tras año. Pero en una comparación internacional tenemos menos horas. Tareas hay, pero no tanto como en otros países. Cada maestro evalúa qué cantidad de tarea necesita.

– ¿Cuáles son las razones de que haya menos horas de clase y menos tareas en términos internacionales?

– Es una buena pregunta. Pienso que en muchos países donde hay muchas tareas son sistemas que se basan mucho en los exámenes y los chicos tienen que estudiar para esos exámenes. Pero en Finlandia no los tenemos y entonces la atmósfera escolar es más relajada. Nosotros sabemos que la motivación por aprender es muy importante, así como que los chicos disfruten de aprender. Esto no significa que no haya requerimientos, pero se busca que la atmósfera esté preparada para conseguir esos requerimientos.

– La educación de Finlandia es conocida por sus niveles de igualdad. ¿Cómo lo logran?

– La principal razón de nuevo son los docentes. Todos están bien formados y tienen similares formaciones. Y cada uno es responsable de lo que pasa en sus aulas. Esto hace que no se vean muchas diferencias entre las distintas escuelas.

– Pero las diferencias muchas veces tienen que ver con el capital cultural de las familias de donde vienen los chicos…

– Por supuesto que nosotros también tenemos distintas áreas. Pero en Finlandia las escuelas, que son prácticamente todas públicas, no compiten unas contra otras. Además, el gobierno aplica un criterio de financiamiento de discriminación positiva: las escuelas que tienen más dificultades y problemas reciben más dinero. Esto es algo bastante nuevo, de hace 4 o 5 años.

– ¿Cuál es la relación con los gremios docentes? ¿Piden participar de la formulación de políticas educativas?

– Nosotros tenemos en Finlandia solo un gremio docente, que es muy fuerte. Tenemos mesas de negociación con todas las partes involucradas en la educación, en la cual ellos participan. Y cuando se plantean situaciones a resolver relacionadas con la educación normalmente estamos del mismo lado. Así que no existe confrontación. Por supuesto a veces hay diferentes puntos de vista, sobre todo con respecto al uso de los recursos.

– ¿Y con los salarios?

– Con los salarios hay otro sistema, eso se discute a nivel de las municipalidades. Ahí se negocian los salarios. Las autoridades educativas no cumplen ningún rol en la discusión salarial.

– ¿Hay huelgas docentes?

– Ocurre raramente. Algo así como una vez cada 15 años.

– ¿Cómo está organizada la escuela secundaria?

– Tenemos dos tipos de secundaria. Una general y otra orientada al trabajo. Las dos son igualmente populares: cincuenta y cincuenta. Por lo cual hay una situación equilibrada. Las materias son las tradicionales pero lo que estamos haciendo cada vez más, también en la escuela primaria, es contenido transversal, competencias que atraviesan distintas materias. Esto significa que los maestros de las distintas materias tienen que cooperar para que esto tenga éxito. Esto lo empezamos a implementar en 2016, así que estamos en el segundo año. Es algo nuevo para los maestros trabajar en forma más cercana con el otro, con este enfoque transversal.

– ¿Por qué no es obligatoria la escuela secundaria?

– Si bien no es obligatoria, la mayoría de los jóvenes van a la escuela secundaria. Y nuestro sistema educativo tiene la obligación de garantizar que todo el mundo que quiera tenga un lugar. Los jóvenes tienen el derecho a estudiar pero la escuela no es obligatoria.

– Pero, ¿por qué?

– Hay una tradición en Finlandia, de que los padres puedan elegir enseñarles ellos mismos a sus hijos en sus casas. Pero hay que decir que es extremadamente raro que esto suceda. La mayoría de los jóvenes van a la secundaria.

– ¿Cree que se puede aplicar algunos aspectos del modelo finlandés en la Argentina?

– No creo que se pueda tomar el sistema de una cultura y llevarlo a otra. No es como una receta de cocina que hay que seguir paso por paso. El sistema educativo está muy relacionado con la cultura de cada país. Tienen sus propias características, y yo nunca voy a ir a un país a decir qué es lo que hay que hacer.

 

 

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