Marihuana desaparecida en Pilar: la insólita carátula que el juez le puso a la causa

La droga estaba en un depósito bajo custodia policial. Un oficial dijo que se la habían comido las ratas. La insólita respuesta del juez de la causa.

Tras el escándalo generado por la difusión del caso de la marihuana decomisada que desapareció de un depósito judicial de Pilar, supuestamente comida por los ratones, dos repercusiones institucionales contrastan al evidenciar diferentes interpretaciones de lo ocurrido.

Mientras para el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, el caso reviste tal gravedad que ameritó la intervención de la Subdelegación de Investigaciones de Drogas Ilícitas y Crimen Organizado de Pilar y el desplazamiento del personal involucrado; el juez federal de Campana Adrián González Charvay sorpresivamente caratuló la causa como “Malversación culposa en concurso con sustracción de elementos que sirven como material de prueba“. Algo así como si del depósito hubieran desaparecido unos repuestos de moto robados y no más de media tonelada de marihuana incautada en operativos policiales, según publicó Ámbito Financiero.

Desde la cartera de Seguridad evitaron hacer comentarios sobre la decisión del magistrado, aunque precisaron que “la imputación judicial efectuada la semana pasada y el resultado de las pericias habilitaron las medidas administrativas”.

Ritondo designó como interventor de esta dependencia al comisario mayor José Luis Zalazar.

En tanto, la Auditoría General de Asuntos Internos dispuso la desafectación de servicio de ocho numerarios: los comisarios Javier Eduardo Specia, Emilio Sergio Portero y Gabriel René Schefer, así como también de otros cinco efectivos entre los que se encuentran un comisario inspector, otro comisario, un oficial principal, una oficial inspector y un oficial subinspector.

Cuando la investigación comenzó en abril de 2017 a partir de la denuncia del faltante de la droga, González Charvay ordenó diversas medidas que lo mostraron pro-activo para el pronto esclarecimiento de un episodio que se presentaba muy extraño. La diferencia entre la marihuana inventariada y la que realmente se encontraba en los galpones a resguardo de los efectivos policiales era de 540 kilos, demasiada cantidad como para confiar en la coartada de los comisarios que declararon, en principio, como testigos. Pero luego el juez pidió a las autoridades del ministerio que no desafectara a ninguno de los efectivos involucrados alegando que “iba a ordenar escuchas para establecer posibles conexiones con el destino real que tuvo esa droga”, partiendo de la premisa de que nadie creyó lo de las ratas deglutidoras de cannabis. Sin embargo nunca escuchó a nadie.

“Es preocupante ver cómo la Justicia termina siendo funcional a los intereses de los malos policías que protegen a los narcos cuando muchos que arriesgamos nuestras vidas para combatirlos”, confió un oficial que participó activamente de las pesquisas.

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